Alfonso Alonso deja la política tras ser apartado por Casado: “Así es imposible seguir”

Con la voz entrecortada por la emoción — “voy a intentar mantener el tipo, tengan algo de compasión”, pidió a los periodistas—, Alonso explicó este lunes por qué quiso dedicarse a la política y por qué ha decidido abandonarla ahora. “Tenía 12 años. Iba al colegio de los marianistas en Vitoria y presencié un asesinato, el de Jesús Velasco [jefe de la policía foral de Álava], cuando llevaba a sus hijos al colegio. Se me quedó grabado y creo que ese es el día en que tomé la decisión de que no podíamos aceptar esa sociedad rota, sujeta a la presión terrorista”, recordó. “Sé que tengo el respaldo de mis compañeros del PP en el País Vasco, pero también sé que no cuento con la confianza de la dirección nacional y en esas circunstancias, es imposible seguir”, añadió el exministro de Sanidad y exalcalde de Vitoria menos de 24 horas después de que Casado le comunicara que no contaba con él.

No quiso dedicar “la última rueda de prensa” a enfrentarse públicamente con la persona que decidió cesarle 13 días después de nombrarlo candidato a lehendakari — “para qué me voy a meter en esas cosas”, alegó—, pero en su discurso dejó varios recados y peticiones a la dirección nacional del PP. Alonso reiteró que nunca se opuso a la coalición con Ciudadanos, que ya había intentado dos veces antes, sino a los términos y la forma de negociar el acuerdo. Sí dejó caer, provocando risas entre el público, la escasa representación del nuevo socio del PP en el territorio: “Cuando tuve la edad, Iñaki Oyarzábal me afilió a la democracia cristiana, que era el PDP, y tenía muy pocos votos, casi tan pocos como Cuidadanos aquí”. Argumentó que no es posible “ejercer el liderazgo” sin la capacidad de participar en decisiones que afectan directamente al PP vasco, en alusión a la negociación del pacto de coalición con Ciudadanos, celebrada en Madrid y totalmente de espaldas de los integrantes del partido en Euskadi. Defendió que el PP vasco “se ganó su mayoría de edad hace mucho tiempo” y que lo hizo “con su coraje y su fidelidad a unos principios”, colocándolos por encima de su propia seguridad personal y del “sufrimiento” de sus familias. Por eso, añadió, “un proyecto político para el País Vasco tiene que surgir del País Vasco y estar muy cerca de la sociedad vasca”.

En su última conversación con Casado, le pidió que contara con sus compañeros de Euskadi. Y a estos que no se dejen llevar por las emociones, se mantengan “en sus puestos” y ayuden al nuevo candidato, con el que Alonso también habló. “Nosotros sabemos como ninguno superar los malos momentos”.

Algunos de sus más fieles compañeros de la ejecutiva regional le escuchaban en las primeras filas. La secretaria general, Amaya Fernández, que a partir de ahora será la presidenta interina del PP vasco y Oyarzábal sufrieron con él cuando en un momento de la rueda de prensa Alonso estuvo a punto de quebrarse.

Alivio en Génova

Su dimisión provocó alivio en la cúpula del partido, que interpretó el rechazo público de Alonso a los términos del acuerdo con Cs como un desafío y decidió responder con un golpe de autoridad. Una distancia sideral separaba al líder de los populares vascos —al que Mariano Rajoy hizo ministro de Sanidad— de Pablo Casado, que ha encomendando la candidatura a lehendakari a un aznarista como él. La dirección nacional había llegado a tantear a Alonso con un puesto en Madrid, como adelantó Abc, pero el líder de los populares vascos prefirió quedarse. Habían pasado casi cuatro años —en política, un mundo—, desde que Rajoy decidió sacarle de La Moncloa para enviarle a una batalla perdida: las elecciones autonómicas de 2016. Entonces Alonso era un valor al alza en el partido y su nombre aparecía en todas las quinielas. Irse a la oposición en Euskadi era un sacrificio. Este lunes, confesó, al punto de la lágrima, que no sabe qué va a hacer a partir de ahora porque nunca había previsto este final.

La dirección nacional del PP respondió a la dimisión con un escueto comunicado que reconoce su “trayectoria y entrega política”. Casado le dedicó un último tuit: “El PP seguirá siendo siempre tu casa”. Pero lo que en Génova es alivio, en otros territorios es inquietud. Una decena de dirigentes y exdirigentes del partido consultados por este periódico critican el trato dispensado a Alonso, y lo que consideran un intento de humillarle. Todos critican las formas y varios de ellos también el fondo. Según estas fuentes, que pertenecen al sector moderado, el partido se pega un tiro en el pie al dar la imagen de que todo se impone desde Madrid. Fuentes del PP vasco creen que lograr cuatro diputados con Iturgaiz —ahora tienen nueve— equivaldría a “darse con un canto en los dientes”. Y será Casado quien deberá responder del resultado.


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