Esquerra y Bildu allanan el camino para tramitar los Presupuestos con su abstención

El primer paso para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado ya está dado. El Congreso ha aprobado este jueves el límite de gasto no financiero para 2020, es decir, el objetivo de déficit de las administraciones, que se sitúa en un 1,8% del Producto Interior Bruto (PIB) e incluye el objetivo de estabilidad para el período 2020 a 2023. La abstención de ERC ha sido fundamental para que hubiera más votos a favor que en contra. 168 síes, frente a 150 noes y 19 abstenciones. Al menos una decena de parlamentarios de la bancada de la derecha no han acudido a votar.

Los republicanos han advertido que su abstención no es para favorecer que salgan las cuentas del Estado sino “para dar una oportunidad” a la mesa de negociación que comenzó ayer entre el Gobierno de España y el de la Generalitat. Junts per Catalunya no ha dado su brazo a torcer y ha votado en contra. A su juicio, aún no hay razón alguna para favorecer al Gobierno de Pedro Sánchez.

Dos votos más que los obtenidos en la sesión de investidura a la presidencia del Gobierno de hace dos meses. Esta es el resultado que ha arrojado el marcador del Congreso al votar los objetivos de estabilidad, ya que el techo de gasto no es necesario que sea aprobado por el Parlamento sino que viene directamente del Gobierno. Este aval ha sido la primera prueba del Ejecutivo de Sánchez hacia su objetivo prioritario de tener unos Presupuestos que sustituyan a los que elaboró el Gobierno del PP y que van por la segunda prórroga. A los votos de los diputados del PSOE y Unidas Podemos se unieron la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas y el parlamentario cántabro del PRC, José María Mazón, que en enero se opusieron a la investidura de Sánchez. Pedro Quevedo de Nuevas Canarias, apoyó la votación, así como el diputado de Teruel existe, Tomás Guitarte.

Los argumentos de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, solo convencieron a los convencidos, ya sea por la necesidad de una actualización de las cuentas para la administración central, autonómica o local, o, como en el caso de los independentistas de ERC para dar un margen de confianza al Gobierno en el diálogo sobre la crisis en Cataluña. “Si votan que no, después no hagan demagogia contra ese Gobierno con el argumento de que no tiene sensibilidad con las necesidades de las comunidades autónomas”, ha avisado la ministra. El apoyo a la senda de déficit actualiza pensiones no contributivas, o el aumento de los permisos de paternidad, entre otras muchas medidas.

Los argumentos en contra del PP, expresados por la portavoz económica, Elvira Rodríguez, se basan en la incredulidad sobre todas las previsiones, especialmente las de ingresos y déficit. Nada hay positivo en los planes del Gobierno, según el portavoz económico de Ciudadanos, Marcos de Quinto, y de Vox, Inés Cañizares. Estos parlamentarios dan por supuesto que Bruselas no va aceptar las cuentas de España por inverosímiles. A los noes se unió también la CUP. Entre las abstenciones estuvo Bildu, cuya actitud reforzó que saliera adelante la votación. Para el portavoz abertzale, Oskar Matute, las cuentas que manda Bruselas no son adecuadas pero los Estados pueden aprovechar el margen que existe para modificarlas, aunque sea ligeramente. Por ejemplo, con la subida de impuestos.

Junts per Catalunya, que votó no, y ERC, que se abstuvo, vincularon el sentido de su voto a la mesa de negociación sobre Cataluña. Una vez terminado el pleno, el presidente popular, Pablo Casado, en un tono muy grave, anunció la petición de comparecencia de Pedro Sánchez para que explique “las concesiones que ha hecho a los independentistas, a cambio de los Presupuestos”. El presidente del Gobierno, en Twitter, ha agradecido los votos favorables y ha manifestado que con esta senda se puede emprender el impulso de la economía “y avanzar en la justicia social”.


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